¿Qué es el Café De Olla? ¿Qué tipo de bebida es tan popular?

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Café De Olla

El café de olla es una bebida de café tradicional y emblemática de México, conocida por su proceso de elaboración que involucra la combinación de diversas especias y granos de café en una olla de barro. Esta bebida tiene profundas raíces históricas, ya que su receta se ha transmitido de generación en generación, variando ligeramente entre las distintas familias mexicanas. Cada hogar tiene su propia versión de esta bebida, enriquecida con sus secretos y tradiciones particulares.

Se dice que el café de olla fue creado durante la Revolución Mexicana, a principios del siglo XX. En esos tiempos turbulentos, los soldados mexicanos necesitaban una bebida que les brindara calor y energía durante las largas y frías noches en el campo de batalla. Al mezclar especias aromáticas y café en una vasija de barro, lograban preparar una infusión caliente y reconfortante, ideal para soportar las inclemencias del clima y las exigencias del conflicto.

En la actualidad, el café de olla ha trascendido su origen militar y se ha consolidado como una bebida icónica de la cultura mexicana. Es apreciado no solo por su sabor único y delicioso, sino también por su valor cultural y simbólico. Representa una conexión con el pasado y una celebración de las tradiciones mexicanas que han perdurado a lo largo del tiempo.

Este texto es solo una introducción al fascinante mundo del café de olla. A medida que profundices en su historia y preparación, descubrirás cómo esta bebida tradicional podría integrarse y evolucionar dentro de la moderna cultura cafetera, continuando así su legado y adaptándose a los nuevos tiempos.

El origen del café de olla

Para profundizar en los orígenes del café de olla, tuve una conversación con Jorge Rodríguez Reyna, un experto tostador e investigador del café mexicano. Jorge es también cofundador de MUMO, una plataforma dedicada a la investigación y promoción del patrimonio cultural de México. Su experiencia y conocimiento lo convierten en una fuente invaluable para entender la historia de esta tradicional bebida.

El cultivo de café en México data de finales del siglo XVIII. En la actualidad, México ocupa el noveno lugar en la producción mundial de café, siendo un proveedor clave para las importaciones de café de Estados Unidos. Jorge destaca que el café ha llegado a ser una parte esencial de la cultura mexicana, no solo como un producto económico, sino también como un elemento cultural profundamente arraigado.

Jorge menciona que aunque el café de olla es una invención mexicana, hay escasa información concreta sobre los detalles exactos de su origen. No obstante, una teoría popular sugiere que esta bebida surgió durante la Revolución Mexicana, alrededor de 1910. Según esta teoría, las adelitas, mujeres revolucionarias, preparaban café con especias y azúcar para mantener a los soldados calientes y alertas durante las frías noches en los campamentos. Jorge explica que, aunque no existe documentación oficial, es probable que los soldados estuvieran consumiendo café recalentado y añejo, por lo que las adelitas debían encontrar maneras de mejorar su sabor.

El nombre de la bebida, café de olla, tiene una explicación bastante directa: se refiere al método de preparación en una olla de barro. Este tipo de olla es conocida por su capacidad de retener el calor y por conferir al café un sabor terroso característico, debido a su naturaleza porosa. Esta particularidad del barro añade una dimensión única a la experiencia de beber café de olla, haciendo que la bebida sea apreciada no solo por su sabor, sino también por la rica tradición que representa.

En resumen, la conversación con Jorge Rodríguez Reyna ilumina no solo la historia del café de olla, sino también su importancia cultural en México. A través de su relato, podemos apreciar cómo esta bebida ha evolucionado desde sus posibles orígenes en los campos de batalla hasta convertirse en un símbolo perdurable de la herencia y la identidad mexicanas.

Tradición y cambio a través de generaciones

Jorge explica que no hay una forma estricta y universalmente correcta o incorrecta de preparar el café de olla. La preparación de esta bebida varía significativamente de una familia a otra, y también puede cambiar notablemente de una región a otra en México. Esta diversidad en las recetas es parte de lo que hace al café de olla una bebida tan especial y rica en tradición.

En muchas familias, es común que la receta de café de olla se transmita de generación en generación, generalmente de una abuela a sus hijos y nietos, junto con otras recetas tradicionales y secretos culinarios. Aunque cada receta tiene sus propias variaciones, la mayoría incluye algunos ingredientes básicos como café, azúcar de caña integral sin refinar (conocido como piloncillo), canela y clavo de olor. En las regiones del sur de México, es habitual que los cerveceros añadan ingredientes adicionales como anís y cáscaras de naranja o limón para dar un toque distintivo a la bebida.

Tradicionalmente, la preparación del café de olla comienza hirviendo agua con una ramita de canela y otras especias, creando una infusión aromática antes de agregar el café. Sin embargo, este método puede variar dependiendo de la receta familiar específica. Por ejemplo, en Veracruz, una región conocida por su producción de café, es común que los cerveceros envuelvan el café molido, el piloncillo y las especias en un paño que luego se sumerge en agua hirviendo. Si se utilizan cáscaras de cítricos, estas se añaden hacia el final del proceso de cocción para preservar su frescura y sabor.

Una vez que el café está listo, se deja reposar un tiempo antes de servirlo, permitiendo que los sabores se mezclen y se asienten adecuadamente. La bebida se sirve tradicionalmente en una olla de barro, que no solo ayuda a mantener el calor, sino que también aporta un toque de autenticidad y tradición a la experiencia de disfrutar del café de olla.

En conclusión, la riqueza del café de olla radica en su diversidad y en la manera en que cada familia y región aportan su propio toque único a la receta. Esta bebida es un reflejo de la rica herencia cultural de México y continúa siendo una parte esencial de la vida cotidiana y las celebraciones en el país.

El café de olla en la cultura mexicana

Diana Patiño es una de las fundadoras y copropietarias de Kumo Coffee, una reconocida cafetería de especialidad ubicada en la vibrante Ciudad de México. Ella expresa que, para los mexicanos, el café de olla no es solo una bebida, sino un símbolo profundo de hogar, comodidad y tradición. “Nos transporta a momentos entrañables que compartimos con nuestros seres queridos”, comenta con una sonrisa.

En México, el cultivo del café ha sido una tradición arraigada en las comunidades rurales durante siglos. Desde tiempos ancestrales, los productores han trabajado en pequeñas unidades familiares, donde históricamente la figura matriarcal de la familia desempeñaba un papel crucial, supervisando cada etapa del proceso, desde la siembra inicial hasta la cosecha y finalmente la venta del café.

En la actualidad, esta práctica ancestral sigue viva en muchas partes del país. Numerosas familias productoras de café continúan operando de manera tradicional, sin depender de tecnologías modernas y manteniendo métodos que han pasado de generación en generación.

Algunas de estas familias incluso llevan la tradición un paso más allá: tuestan sus granos en sartenes y los muelen utilizando herramientas de piedra como el metate o el molino de maíz. Posteriormente, preparan y disfrutan del café siguiendo el método tradicional, conocido como café de olla, que mantiene vivos los sabores y las costumbres del pasado.

Sin embargo, el número de mexicanos que todavía consumen café de manera tradicional está disminuyendo de manera significativa. Cada vez más consumidores están dejando atrás las prácticas tradicionales de consumo de café y se están centrando más en aspectos como el origen del café, la variedad de los granos y la puntuación de cata, todo lo cual refleja la influencia de la tercera ola del café y la cultura del café de especialidad.

Jorge, un conocedor del café, señala que aunque este cambio motiva a las personas a buscar y disfrutar de un café de mejor calidad, no debería hacerse a costa de las costumbres y tradiciones arraigadas en la cultura mexicana. Él comenta: “Es maravilloso aprender sobre el viaje del café desde la semilla hasta la taza… pero sería aún mejor si pudiéramos equilibrar ese conocimiento con nuestras tradiciones ancestrales”.

En este sentido, Jorge enfatiza la importancia de recordar y valorar las bebidas tradicionales como el café de olla. Según él, estas bebidas son esenciales y lamenta que las cafeterías ya no las sirvan con tanta frecuencia como antes. “Es un tema del que debemos hablar y compartir con las nuevas generaciones para intentar preservarlo”, añade con preocupación.

Diana, cofundadora de Kumo Coffee, coincide con Jorge y menciona que las generaciones más jóvenes en México están consumiendo menos café que nunca. Incluso cuando lo hacen, tienden a preferir bebidas con alto contenido de azúcar que han sido popularizadas por las grandes cadenas de cafeterías. Ella explica: “Las generaciones más jóvenes ven el café de olla como algo viejo y anticuado, cuando en realidad tiene un gran valor gastronómico y cultural”.

Diana añade que sería una verdadera lástima perder esta tradición en el intento de imitar exactamente lo que beben los países consumidores de café, en lugar de apreciar y disfrutar algo que es auténtico y propio de nuestro país.

¿Tiene futuro?

Jorge me comenta que él y su socia comercial, Cristina, han estado explorando diversas formas de incorporar el café de olla en su menú, con el objetivo de preservar esta tradición mientras innovan en sus ofertas. Una de sus creaciones más recientes es una versión fría del café de olla, diseñada específicamente para ser utilizada en cócteles. Jorge explica que esto es un guiño a la antigua práctica de mezclar el café de olla con aguardiente, una combinación conocida popularmente como “café con piquete”.

Diana, cofundadora de Kumo Coffee, también comparte su perspectiva sobre la importancia de mantener viva la tradición del café de olla. Cuando diseñó el menú de su cafetería, sintió que era imprescindible incluir esta bebida tradicional mexicana. “No queríamos dejar de lado la tradición mexicana, ya que es algo que nuestros clientes conocen y aman”, afirma con convicción.

Además, Diana ha desarrollado un jarabe de café de olla deconstruido, elaborado con piloncillo y canela, que los clientes pueden añadir a sus bebidas para disfrutar de ese sabor auténtico. Esta innovación permite a los clientes experimentar el café de olla de una manera moderna y personalizada.

Tanto Diana como Jorge coinciden en que el café de olla es apreciado por clientes de todo el mundo. Señalan que muchos cafés mexicanos en el extranjero ofrecen esta bebida, lo que demuestra su popularidad y atractivo universal. Diana cree firmemente que los cafés locales en México deberían seguir este ejemplo y ofrecer el café de olla en sus menús. Considera que esta bebida tradicional no solo introduce a la gente al mundo del café, sino que también puede servir como un puente hacia la exploración de nuevas bebidas y, eventualmente, hacia el café de especialidad.

A medida que disminuye el número de personas que se dedican a preparar esta bebida, existe el riesgo de que, si los cafés no continúan incluyéndola en sus menús, esta tradición pueda comenzar a desvanecerse. Sin embargo, el hecho de que esta bebida tenga un origen tradicional no implica que deba servirse de una única manera o bajo un formato específico.

Para avanzar y adaptarse a los tiempos modernos, los dueños de cafeterías podrían buscar un equilibrio entre mantener la esencia tradicional de esta bebida y ofrecer variaciones de café especial que atraigan tanto a los aficionados de lo clásico como a los entusiastas de las nuevas tendencias. Este equilibrio entre lo antiguo y lo contemporáneo no solo podría atraer a un grupo de clientes más diverso, sino también contribuir a educar a los consumidores sobre la rica historia y versatilidad del café.

Propuestas innovadoras, como la preparación de café de olla frío o la creación de bebidas con especias y leche que recuerden los sabores tradicionales, podrían ser formas efectivas de presentar esta bebida clásica a los consumidores actuales. Estas ideas no solo revitalizarían el interés por la tradición, sino que también podrían mejorar y diversificar el perfil de sabor de esta bebida tan apreciada.

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